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domingo, 19 de febrero de 2012

Capitulo 10: Huyendo de Eric


Guardé ropa en una maleta, pero Eric me detuvo.
-No tienes donde ir.-
-Y eso que, tengo suficiente dinero para arrendar una cabaña.- Bloqueé mi mente para que permaneciera fuera de ella. Yo no tenía dinero precisamente, pero Anne y Andrew si, supuse que no les importaría si tomo un poco, de todas formas lo repondría después.
-¿Dónde iras?.-
-Estrasburgo.- Conocía esa ciudad a la perfección. Anne me llevó allá, cuando las cosas estaban mejor. Entonces recordé que ella tenía una cabaña allá. Nadie lo sabía, ni siquiera Andrew, ya que ese era su lugar de descanso, nunca pensaba en él para que siguiera siendo secreto. Al parecer lo sigue siendo.
-Ni lo sueñes.-
-No lo soñaré, Williams, iré allá, quieras o no. Es lo mejor para todos.-
-No tienes donde quedarte, no tienes dinero. No puedes marcharte así como así. ¿Crees que Laurent se quedó muy tranquilo luego de que huimos de Dersiat?, por supuesto que no, esta vez no habrán descuidos, no estaremos dispersos en distintos lugares. Seríamos presas fáciles.-
-Eric, necesito estar sola, tengo que irme lejos. ¿No me entiendes?, he tenido sueños extraños, casi mato a Cristina, sin contar con mi sorpresiva transformación en vampira. Son demasiadas cosas que aún no asimilo del todo.-
-Sola no.- Me sostuvo firmemente como una boa.
-Lo lamento, pero no me dejas otra alternativa.- Me concentré al máximo y lo paralicé. El único don completamente desarrollado y que ahora me era de gran utilidad. Eric cayó al suelo, y del bolsillo de su chaqueta salió un enorme medallón de oro con incrustaciones de piedras preciosas. El medallón que yo necesitaba para rescatar a Andrew llegaba a mí por casualidad. Lo guardé en mi maleta junto a algunos libros que había sacado de la biblioteca previamente.
-Adiós Eric.- Salté por la ventana y prácticamente volé para no ser alcanzada por nadie. Sabía que no podría seguir manteniendo paralizado a Eric cuando ya me alejara de la gran mansión, por lo que debía llegar al centro de París pronto, no sería capaz de exponerse ante tantas personas. Escuchaba a Katherine y Eric llamándome, ya me habían alcanzad, pero ya era tarde, me subí a a un taxi que por milagro pasaba por ahí.
-¿Dónde va señorita?.-
-Necesito llegar a Estrasburgo.-
-Solo recorridos locales.- El chofer frunció el ceño creyendo que me burlaba de él.
-Hablo enserio.- Le mostré el dinero que traía en mi cartera, el hombre quedó sorprendido y asintió con la cabeza.
-Esta bien, pero es un viaje demasiado largo, sobre todo en auto, ¿no podría considerar viajar en avión?, al parecer tiene suficiente dinero.- Podía ver los ojos de Eric y Kate corriendo entre las sombras siguiendo al auto, si me bajaba, me atraparían. No, esa no era una buena posibilidad.
El señor me miro por el espejo retrovisor, tratando de saber si había considerado su idea.
-Si voy en avión.- Dije finalmente. -Estaré en problemas. Mi novio me esta buscando.-
-Una fugitiva de su pareja, ¿qué te hizo, cielo?.- Me hablaba de forma paternal, sus ojos verdes me recordaban a mi padre.
-Es algo muy complicado.- Su expresión mostraba compasión.
-¿Sabes?, mi hermano es oficial de policía, podemos ir allá a denunciar a tu novio, solo si quieres, claro.- Si fuera tan simple como eso...
-No se preocupe, estaré bien, nadie me seguirá allá... ¡Espere!.- Una magnifica idea surgió. El territorio de los lobos... Los vampiros no pueden entrar allá, pero yo si puedo, al fin ser princesa me es útil. Saqué mi agenda de la cartera y encontré la tarjeta que años atrás me diera Johan para ubicarlo, antes de saber que era lobo...
-¿Qué ocurre?.-
-Por favor, lléveme a este lugar.- Supliqué casi llorando, recordar a Johan dolía mucho.
-Esta bien, pero tienes que estar tranquila.-
-Muchas gracias. Ahí viven unos viejos amigos, ellos me podrán ayudar.-
-Esta bien.- El taxi aumento la velocidad y avanzamos al sur de París,  lado contrario de la gran mansión vampírica. Eric nos seguía a toda velocidad. Entonces se dio cuenta que estaba llegando al territorio de los licántropos. Me miro confuso, pero yo lo ignore. Él ya no podía seguir avanzando, se quedo parado sin poder hacer nada más.
El taxi se detuvo afuera de una cabaña.
-Muchísimas gracias señor.- Saqué un fardo de billetes y se lo di al chofer, habían al menos quinientos dólares.
-Es mucho dinero señorita, no o puedo aceptar.-
-No se preocupe por eso.- Me baje del auto y me despedí del gentil hombre.
Caminé con cautela, no sentía ruido alguno, todo estaba quieto.
-No des un solo paso más.- Una voz proveniente de atrás me exalto. Su aliento era tan caliente como una llama...

jueves, 16 de febrero de 2012

Capitulo 9: Remordimiento


-Miranda, cariño.-
-Mamá.- Corrí junto a ella, pero su olor me volvió loca, su corazón bombeaba sangre por sus venas, ese liquido rojo que tanto necesitaba para existir, mis colmillos filosos sobresalían en una sonrisa maléfica.
-Hija.-
-Miranda esta muerta, ¿no lo ves?.-
...
Me desperté asustada, mi sueño no fue nada más que eso, pero pudo ser real, simplemente pudo serlo.
Escuché a Katherine abriendo la puerta, se quedo parada al verme despierta.
-No te atacaré.- Dije apenada. Tenía cargo de conciencia...
-No es eso.-
-Lo lamento Kate.-
-No te preocupes.-
-Te ataqué, soy un monstruo, me porte como Shinoweth...- No pude evitar llorar al recordar a Laurent golpeándonos...
-No lo eres, solo eres inexperta, tienes apenas unos días desde tu transformación.-
-Eso no justifica que haya actuado como...- Actuado como lo que soy, un ser oscuro y maligno.
-¡Piensas estupideces!.- Dijo Eric molesto.
-Claro que no, casi mato a Cristina.-
-Miranda, tienes que entender algo: la sangre de los ángeles es excepcionalmente dulce, es casi imposible evitar sentirse sediento cerca de uno, mucho menos si solo tienes cuatro días desde tu transformación, a mi todavía se me hace difícil acercarme a Cristina ya que hace más de un año que no sentía su aroma.-
-Pero yo la ataque.-
-Y yo debí advertirte, supe que era Cristina antes de salir de tu habitación y no dije nada, fui irresponsable.-
-¡No es posible que me sigas defendiendo!, te golpeé, ¿recuerdas?.- Todavía tenia marcas de la golpiza.
-Laurent convirtió a Kate porque su aroma lo volvía loco, era esa la única forma de no matarla.-
-¿¡Qué!?.- Exclamamos sorprendidas.
-Estas loco, Laurent solo quería tenerme en su guardia, mis poderes son únicos, ni siquiera él puede controlar los elementos.- Las palabras salían de manera atropellada de la boca de Katherine.
-Sé lo que digo. Yo era la mano derecha de Shinoweth incluso antes de ser vampiro, sabía lo que pensaba de ti, tu eras su perdición, eras como Miranda para mi. Cuando te vio por primera vez con Victoria, quedó hechizado por ti...- Lo que Eric decía era que Laurent... Amaba a Kate.
-¡¡¡Cierra tu maldita boca, Eric!!!, eso no es cierto, ¡¡es imposible!!, ¿no te das cuenta todo lo qué hizo?, ¿todo lo qué me hizo?.- Kate estaba mucho más que furiosa, veía sus ojos llameantes cambiar de color a un carmesí intenso. Eric ni siquiera se altero.
-Kate, conozco a Shinoweth incluso mejor que él mismo, pasé con él más de la mitad de mi existencia, ¿acaso no te das cuenta de que he estado en su cabeza?.-
-Ni siquiera tus ancestros nacían cuando yo ya había sido convertida en esto, simplemente no tienes forma de estar seguro de lo que dices, las personas pueden manipular sus recuerdos.- Me sentía muy incomoda en ese momento, la conversación era algo personal de Kate, yo no debía escucharla, pero lo hacía porque a Eric se le ocurrió la grandiosa idea de decir todo en este preciso momento en el que las cosas ya estaban complicándose nuevamente.
-Será mejor que ya no hables Eric, solo haces más difícil las cosas.- Inquirí.
-Solo...- Lo callé poniendo mi mano en su boca.
-Debes ir de caza, con Cristina aquí es muy peligroso que estés sedienta.-
-Solo si tu vienes conmigo.-
-Ni lo sueñes, Stewart, beber animales es asqueroso, repugnante, nunca lo haría otra vez.- Me crucé de brazos y lo miré fijamente. Lo tiene que hacer, a menos que quiera que lo vuelva a golpear.
-No me golpearas niña, no te perdonaré si lo intentas.- Lo seguí mirando tratando de persuadirlo, pero nada. Quería cazar con él, verlo era mucho más excitante que cualquier otra cosa.
-Estas teniendo pensamientos inadecuados, señorita.-
-Ya tengo 19, soy mayor de edad legalmente.-
-Eric, ve con ella, Miranda no puede ir de caza conmigo, hay muchos excursionistas en esa zona.-
-Mucho mejor, quizás así se convierta en una vampira convencional.-
-Nunca seré una vampira convencional si soy una princesa, ¿no lo crees?.-
-Demonios, ¿qué rayos me haces para no poder resistir?.-
-Solo soy yo.- Guiñe un ojo y quedo embobado completamente.
-Yo me voy, no quiero ver lo que sigue.-
-Muy graciosa Kate.- Dije yo.
-¿Por qué no te agrada la sangre animal?.-
-Es completamente repugnante.-
-¿Pero nunca has pensado en qué matas a personas que tienen una vida?, ¿acaso eso no te importa?.-
-No es como crees Miranda, no cazó a niños o padres de familia, veo lo que hay en su cabeza, abusadores, asesinos... La escoria de París.-
-Pero eso no te corresponde, tu no puedes decidir matar a una persona a pesar de todo lo que haya hecho.-
-Pero...-
-Fuiste humano, ¿verdad?, tu no fuiste un buen chico, perteneciste a la guardia de Laurent, si algún vampiro con un don parecido al tuyo hubiese visto tu mente, tal vez no estarías conmigo.-
-Este no es un tema para discutir ahora. Debemos ir de cacería.-
-¿Vendrás?.-
-No tengo alternativa.-
-Eso creo.- Le di un beso tierno en la mejilla.
Fuimos al mismo lugar que la vez anterior, pero ahora fue más rápido, por lo que volvimos antes.
-¿Te sientes mejor?.-
-Mucho mejor, ya no me quema la garganta.-
-Hacerme beber sangre de venado te costara muy caro.-
-¿Qué quieres?.-
-Terminar lo que empezamos ayer.-
-No es mala idea.-
-Ja, claro que no.-
Terminamos nuevamente en mi cuarto, ya nadie nos podía interrumpir. Me estremecí con el contacto de su piel sobre la mía, me sentía completamente... Vulnerable.
-Eric...- Recordé lo que paso ayer, me comporte como el ser más detestable de todo el universo. No podía verlo sin sentir culpa.
-Oye, no fue culpa tuya.- Tenía el rostro triste, se sentó en el sofá y yo me quede parada cerca de la ventana.
-Tampoco de Cristina, Kate ni tuya.-
-Yo no...-
-¡No importa si no dijiste nada!.-
-No esta en discusión.-
-Entonces tampoco esta en discusión esto: me voy de París.-